Afeitarse: volver a lo clásico

29 07 2009

La apretada vida de hoy, las grandes multinacionales de la cosmética y la farmacia, la falta de aprendizaje de cuidados personales, ……hay muchas razones que nos han llevado a realizar una de las tareas de aseo diario masculino sin ningún mimo.

Nos limitamos a extraer espuma de un spray, embadurnarnos la cara y pasarnos a toda velocidad una maquinilla de plástico llena de hojas cortantes, que afeitan e irritan 3 ó 4 veces más que la clásica hoja de afeitar. O incluso llega el momento apresurdo de recurrir a una máquina eléctrica que lija nuestro rostro librándolo de pelo sin ningún cuidado.

¿Donde está el disfrute, el placer, el aroma, el tiempo?…..cuando quieres responder a esto no te queda más remedio que escuchar el pasado.

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Como hacían nuestros padres y abuelos, con un poco de jabón, una cuchilla de afeitar montada en una máquina clásica, jabón, brocha de tejón, bálsamos naturales de aloe o hammamelis….y unos minutos de calma y sosiego para dedicarle a nuestra cara el tiempo que se merece.

Llevo unos meses afeitándome con máquina de una cuchilla, y varios años usando brocha y puedo decir que he recuperado muchas cosas:

  • El tiempo, el disfrute, el tener que hacerlo con cuidado
  • Menos irritaciones, el ritual de la brocha humedece mucho la barba, el alumbre calma las irritaciones y el bálsamo suaviza la piel
  • Es poco oneroso, las hojas de afeitar cuestan 30 céntimos….me rio de los carísimos recambios multicuchillas de las multinacionales

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No se puede comparar el tacto efímero de la espuma extraída con gas de un bote metálico con la untuosidad de la conseguida batiendo jabón con la brocha, el aroma, el sonido metálico de la máquina, …..un ritual de cuidado que nos devuelve el lujo de lo cotidiano de otra época en la que el tiempo era algo que se utilizaba, no se quemaba como una astilla en una hoguera…….

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Franck Muller, un relojero atacado por la crisis

15 07 2009

La últimas noticias no pintan bien para el creador de complicaciones más famoso de los últimos tiempos, las últimas noticias  hablan de:

Más de 90 despidos en Franck Muller:

Desde Abril del presente año, toda la empresa conocía lo mucho que la crisis ha afectado a la marca relojera, tanto como a otras muchas del sector. Franck Muller ha basado su política de despidos en un plan social de indemnizaciones que tiene como principios el respeto de la edad y de las cargas familiares. En ese plan social se incluye la contratación de una empresa especializada en Recursos Humanos (PDP), cuyo trabajo será la recolocación profesional del personal despedido. COn estas medidas la empresa espera atenuar el impacto de las medidas de recortes de personal.

Franck Muller es una de las marcas más destacadas de la relojería mundial, la empresa ginebrina contaba con más de 500 empleados en el cantón de Ginebra.

Creo que es momento de prestar un poco de atención a este renacentista de la relojería que ha hecho de un oficio una ciencia y un arte una vez más.

Franck Muller, este nombre se ha hecho importante a nivel mundial, aunque trabaja desde Ginebra, Franck no es de dicho cantón sino de la Chaux de Fonds, donde nace en 1958. Este genio de la relojería que vende 25000 unidades de relojes de lujo en todo el mundo se comenzó a forjar en los años 70, cuando era un chaval de 12 añitos.

Hijo de una familia de pequeños empresarios del comercio, donde la iniciativa profesional se cultivaba como virtud, su padre desde niño le inculca el deber de desenvolverse con su propio talento.

Franck Muller cambió su vida en un mercadillo, mirando objetos usados, conoce a Hubert Leuba y Natan Schmoulowitz, dos apasionados de los relojes antiguos, en una época en la que había pocos restauradores. Natan Schmoulowitz anima al joven Muller a apuntarse a la escuela de relojería de Ginebra. En 3 años se convierte en técnico relojero, hábil como nadie para desmontar y montar un reloj, tanto que recibe un premio especial de la escuela: un reloj rolex (en piezas claro) firmado con su nombre……Franck recuerda ese hecho:

“Más que armarlo vagamente, me divirtió transformarlo, acoplándole un calendario perpetuo, lo que me permitió venderlo por 10 000 francos a un coleccionista, el cual, 4 años después, lo subastó en Mónaco consiguiendo 450000 francos”

Con el dinero del reloj Franck Muller pone en marcha su taller, en Eaux Vives, así como un establecimiento independiente en las dependencias del relojero Sven Andersen que, aparte de crear relojes excepcionales, restauraba la colección de relojes de bolsillo de Patek Philippe.
“Tengo la suerte de contar con habilidad manual y con una excelente visión del espacio, lo que me permite fabricar prácticamente todo lo que imagino” explica Franck Muller. Cualidades que, aplicadas a la restauración de relojes muy complicados, le permiten profundizar en la mente del creador que les dió vida, hace cientos de años, de ver sus gestos, de reconstituír las piezas.

Comienzan las «premières mondiales»

A fuerza de adquirir experiencia, Franck Muller decide afrontar un paso más en 1984, el de crear la sociedad “Diamu”, destinada a comercializar mecanismos de complicaciones. Contrata dos relojeros, provee el movimiento del “Michelangelo” de Ulysse Nardin y lanza su primer reloj, un calendario perpetuo rectangular con fase lunar, día y mes, único en su clase.
A la vez nacen las famosas «premières mondiales», piezas únicas, como el «Tourbillon à heures sautantes» firmado «Franck Genève». La vida le sonríe al joven Franck, los negocios progresan y el dinero entra fácilmente en sus bolsillos, cada vez más firmas le piden mecanismos complicados para fabricación en serie. El joven relojero utiliza con frecuencia el CAD que le permite elaborar movimientos, prototipos y preseries antes de ceder la licencia a las marcas, que la adquieren mediante royalties por pieza fabricada.

En 1991, conoce a Vartan Sirmakes, importante engastador ginebrino, proveedor de Cartier sobre todo, fabricante también de las cajas de Daniel Roth, firma en plena expansión en aquella época. Vartan quería crar una marca y buscaba un socio de talento y convicción como las suyas. A finales de 1991 convence a Franck Muller y crean «Franck Muller Techno Watch», al 50%, pero continúan con sus propios negocios particulares.

También en esa época, Daniel Roth anuncia su abandono del Salón de Alta Relojería de Ginebra (SIHH) para instalarse en Bâle; su stand es ocupado por Franck Muller. EN primavera de 1992 Vartan y Franck presentan una colección de 7 modelos originales, apenas han pasado unos meses desde que se asociaron.

A pesar de los 5 años de presencia en el SIHH de Ginebra y de formar parte de su comité, Franck Muller está descontento con la definición de “Alta relojería” que maneja el Salón y decide impulsar su propia muestra: la WPHH, (World Presentation of Haute Horlogerie), un gran esfuerzo por promocionar su obra desde su taller en Gantod.

Con ello se inicia la escalada de ventas de la firma (más de 25000 relojes al año), los watchlands en edificios emblemáticos, las colecciones de coches de lujo, de antiguedades art-déco,….sin embargo Franck Muller no destaca, personalmente, por ser suntuoso, los coches los atribuye a su empleo como asesor de marcas como Jaguar, Ford o Aston Martin, son “muestras gratuitas” dice el Sr. Muller, y de su colección art-déco y de fotos antiguas dice que la mayor parte proviene de sus inicios profesionales, en los que los precios eran mucho más económicos….”compro por corazonadas, sobre todo arte figurativo, sin mirar la firma”.

El hobby de Franck es la creación de complicaciones, nuevos mecanismos que reflejen sus ideas, las de sus amigos y conocidos. Como el “Master Banker”, pieza de 3 usos horarios sobre una única corona, ideada al final de una visita de un grupo de banqueros londinenses a su taller…”Rechazo la idea de que todo está hecho en relojería, eso me permite situarme en un proceso de creación permanente de nuevas complicaciones prácticas. Hay que adaptarse a nuestro tiempo, como nuestros predecesores lo hicieron al suyo, desarrollando sistemas útiles, como la repetición de minuto para saber la hora en la oscuridad, o el tourbillón, que afina la precisión”.

Este “Master Banker”, testigo de la filosofía de Muller respecto a la complicidad entre practicidad y comlicación relojera, es el protagonista del siguiente reportaje fotográfico, espero que os guste a todos.

fuentes: www.hologerie-suisse.com www.phase-de-lune.net www.larevuedesmontres.com